Bien, ahora parece que tengo unos minutos, así que sería cosa de ponerme un poco en serio y decir algo.
¿Por qué levante?. Porque es mi viento, el aire de mi ciudad; aquel que pone de mala leche al común de los mortales y a mi me eleva hasta la gloria. Cádiz, sí. El refugio al que he vuelto en tantas ocasiones. Una ciudad que para conocerla hay que levantar la cabeza, elevar la mirada del suelo y hundirla en sus alturas: las torres, la luz del sol, el viento, los sueños... Por eso levante.
¿Por qué hacerlo?. Y por qué no... o porque deseaba decir, contar, mostrar. Aún no lo sé. Pero lo sabre... espero.
¿Para quién?. Para quien quiera mirarlo y decirme. Quizá nos contemos. O crucemos una imaginaria mirada que nos haga comprender todo lo que el otro quiere contar.
¿Dónde?. Aquí, donde se cruzan todos los caminos, donde se empieza, donde se termina.